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"La Valla" es el nombre de la ficción española que, marcando tendencia iberoamericana, guarda un arma secreta: Eleonora Wexler, es la antagonista elegida Ya está definitivamente instalada en Netflix una de las series más esperadas en este remoto e inconcebible apocalipsis pandémico. Después de mucho anunciarlo, “La Valla” en paralelo con Atresmedia Premium, llegó al gigante de streaming demostrando que cada esperanza depositada en la ficción, merecía ser aguardada. De hecho, fundando precedentes inusitados, la creación de Daniel Écija, nos arroja al entendimiento del concepto de distopía, expresión cultural que, desde lo artístico, podría ser considerada nieta del steampunk y hermana de crianza del ciberpunk, desembarcando definitivamente en las pantallas de España a partir de este feliz encontronazo con el éxito. A nivel global, habíamos coqueteado en los 80 con una distopía sin saberla como tal; hablamos del éxito mundial de Blade Runner, el melancólico film de Ridley Scott, que planteó una visión futura poco convencional para la épica que instalaba George Lucas con la saga de Star Wars. ¿Qué nos enseñó eso?, muchas cosas…en principio, que futuro no debía ser leído estéticamente como un dechado de naves espaciales y rayos láseres cruzados; los miedos, los mismos fantasmas que hoy operan en nuestra percepción del mundo, también interactuarían en el devenir, junto a la potencial crisis de recursos y en un escenario de posguerra… Justamente, la distopía, por antonimia se enfrenta a la utopía, ese mundo bello e inalcanzable al cual se aspira y rara vez se alcanza en la magnitud deseada. Distópico fue también, el mundo alterno al que el Dr. Emmett Brown y Marty Mc Fly cayeron en una realidad impensada cuando, en la segunda parte de Back to the Future, la hipérbola temporal que produjo el viaje al pasado de Beef, torció el curso de la historia. Como fuere, Daniel Écija tiene un ticket al éxito, y lo dejó claro creando una serie que, a través de expresar una trama con giros e identificaciones a muchos infiernos de nuestra escena internacional contemporánea, logra un grado de credibilidad y soslayo que angustia, aterra y encanta a la vez. Una dictadura en un marco de desequilibrio social, económico, cultural e inherentemente humanitario, trae oleadas de imprecaciones y recuerdos al franquismo, a la feroz ocupación militar en la argentina de 1976, el gobierno de Pinochet en Chile y vaya a saber a cuántas otras degradaciones a lo largo y a lo ancho de todos y cada uno de los países en donde La Valla abre discusiones y deleita a la vez. Un Madrid fisurado por mucho más que un muro que lo divide, en un 2045 electrizante, gobernado por fuerzas militares del nuevo gobierno defacto post tercera guerra mundial, libera pasiones en pugna entre opresores y oprimidos, en una trama trepidante que tiene tanto de thriller como de reflexión. Debo comenzar esta breve crítica, refiriendo que, si la pretensión del espectador es toparse con una serie que albergue suspicacias del ámbito político, la búsqueda será estéril. La Valla, se yergue como un oportuno canto a la supervivencia frente a lo inexorable de un devenir funesto. El muro que circunda al Madrid grisáceo y distópico, y que (indefectiblemente) nos remonta a Berlín Oriental durante la Guerra Fría, es mucho más que el punto de partida de una narración prolija y expectante; es una alegoría a todos nuestros impedimentos frente a los objetivos trazados. Algunos solo verán esta realización de Daniel Écija solo como una favorable apuesta de Ciencia Ficción en un país que ha abordado muy poco el género. Se equivocan. Yo, personalmente, sostengo que el abordaje estético discursivo que presenta; claramente abofetea nuestra realidad con diferentes grados de simbolismo, así no más, de repente y con certeza de disrupción. Además, en clara sintonía con esta postura, no puedo dejar de referirme a una condición notable que, de manera adyacente, está presente en la serie, comenzando a consolidarse cada vez más en muchos trabajos iberoamericanos. Hollywood nos acostumbró a personajes cuyas esencias se movían en compartimentos estancos. La reformulación conceptual del mundo también dio un coletazo en el arte; ya es imposible hablar de malos y buenos como caracteres que componen las expresiones audiovisuales; claramente, en la era de los estereotipos vencidos, comenzaron a prevalecer de a poco, los arquetipos de construcción gradual. Eleonora Wexler (ilustre antagonista de la tira), guarda desde el abordaje dramático, esta excelente condición arquetípica, que propone una naturaleza esquiva, semiológicamente impredecible. Tan puntillosa es en su construcción demiúrgica que, aún ahora, ya casi en el marco del estreno del sexto capítulo, no sabemos certeramente su alcance. Brillante villana en un enorme tramo de su trayectoria, la actriz argentina, nos impide ver el verdadero reel del espíritu de tan complejo papel, dosificando su abordaje, como si descorriese su máscara de a poco, en una sociedad que asemeja un silencioso carnaval veneciano de simulación y desesperanza. ¿Psicópata?, ¿inescrupulosa médica?, ¿Profesional amoral de perspectiva mesiánica? Decir que la Dra. Alma López-Durán es mala, es simplificar y minimizar profundamente las posibilidades de un personaje por demás multifacético. Ni el cinismo ni la mentira son claras pruebas de oscuridad, sino (tal vez) de una férrea posición descarnada ante el mundo, producto de insondables y previas mareas de dolor. Más allá de lo certero del guión, Eleonora gravita entre los artistas que cubren las huellas de sus personajes con la herrumbre de la pesadilla; solo sabremos todo de repente, y ya para esto, será tarde. Nuevamente nos habrá sorprendido con su sólida y sorpresiva construcción. El Alma de Alma, conserva la bruma de la opresión que ostenta el frío de lo antiséptico que la envuelve; como si las galerías del CIM recorrieran sus venas para definirla. Emocionar desde la frialdad, es un don categórico tan inaccesible como fundamental, y Eleonora lo ha logrado.
España, cada jueves 22:45 en Antena 3 Latinoamérica, cada viernes a través de Netflix
Fernando Quiroga 12 de octubre de 2020
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Antagonista de raza, Eleonora Wexler nos enorgullece en su acertada proyección iberoamericana. "La Valla", sin dudas es la serie del momento, y la participación de la actriz argentina, fue determinante para el éxito alcanzado.
Fernando Quiroga