Una de las peores películas de los últimos tiempos. En tres párrafos, el porqué no vale la pena verla.
Una ciudad oriental es infectada por un misterioso virus que convierte a todos en zombies terribles (y si les digo terribles, es terribles; no como los de The Walking Dead, estos corren mucho, saltan y son incansables). La situación de extremo caos deviene en una cuarentena silenciosa, donde dos sobrevivientes se encuentran en edificios enfrentados, apelando a formas creativas no solo para abastecerse de insumos, sino también para entablar un vínculo que los ayude a sobrevivir. Hasta ahí vamos bien, sin embargo, las obviedades en los abordajes y las malas actuaciones la convierten, literalmente, en una porquería.
Sin ningún giro creativo a las tantas (interminables y ya pesadas) películas de zombies, #Vivo (así se llama la película, incluyendo el numeral, marcando en vano un hashtag en plataformas donde los hipervínculos no tienen sentido) es una construcción obvia que, naturalmente, impacta fuertemente en adolescentes (siempre y cuando no hayan visto antes Train to Busan, que ese sí, al incluir el elemento del vértigo en las vías y el hecho de ver por vez primera esa clase de muertos vivos, te provoca diferentes descargas de adrenalina).
No importa que sea un reboot (se basa en Alone, la película norteamericana de Matt Naylor), ni siquiera que en su condición de teen movie haya tenido cierto éxito. Lo cierto es que de novedoso no tiene nada, de cliché, todo. Ojo…quizás, para compartir una pizza, puede funcionar.
Una de las peores películas de los últimos tiempos. En tres párrafos, el porqué no vale la pena verla.
Fernando Quiroga