Nuestros hechos hablan más que nuestras palabras. Por ello, se cree (se advierte, se huele) que cada semilla que dejamos en el universo, dice más de nosotros que cualquier declaración expresa.
Sin embargo, no es menor afirmar que, tal axioma esbozado, tiene una contraparte basada en la percepción cultural que nos define. De la misma forma, y con respecto a los otros, percibimos en ellos mucho de la impronta que les asignamos (tal vez por equidistar de la nuestra, cerca o lejos) y poco de la realidad que verdaderamente emiten. Tras telones de expectativas, anhelos, pasiones e infinitas visiones individuales signadas por cada corazón, tejemos formas misteriosas (y al decirlo recuerdo el single de Achtung Baby), en el proceso de entender y comprender al otro.
Tal vez un observador imparcial (quizás versado) me replique de forma acalorada: “Naturalmente, nadie escapa a la subjetividad”, lo cual asentiré sin vueltas, previo a permitirme sumar como válido concepto “tampoco nos esmeramos en asumir al otro tras el prisma que éste determinó para sí mismo y su mensaje” … soy claro?
Lo cierto, es que arribar a la otredad como principio, es un desafío que vincula la empatía y la aceptación como diadema; “Bueno, bueno, pero ¿dónde quieres ir con todo esto?” diría, hipotéticamente, mi ficticio interlocutor avezado, mi partenaire en esta entretenida farsa reflexiva… la verdad, es que quiero arribar a la consideración del otro como una pluralidad felizmente caótica, como una creación viva e incitadora. Cada uno de nosotros, somos universos ricos en secretos y amalgamas, y no hay mayor desafío (ni más seductor) que iniciarse en los misterios de descubrir la esencia de quien nos conmueve.
Tal vez la mayoría de ustedes conozca a Angela Cremonte como la actriz brillante que es, además de saber de su beldad inequívoca. Sin embargo, en la construcción de imágenes de cada uno, es lícito que algunos de ustedes, tengan otras percepciones de tan relevante artista… por una simple razón que va, naturalmente (y luego de esbozar la breve teoría) más allá de ella.
En lo personal (y aquí desde mi naturaleza de crítico o, como me encanta decir, desde mi condición de Arquitecto de Estados de Conciencia), creo que guarda una profundidad y otros talentos que, tal vez mareados por el loco derrotero de su larga trayectoria, no hemos llegado a descubrir aún a fondo.
Claro que Ángela es Elisa Cifuentes, Laura Munar, Sabina, Julia Rubio y la recordada Amaia Mondragón Naranjo (por nombrar solo algunos rostros) pero a la vez no. Claramente, se deslinda de sus máscaras, pero nunca del camino que la llevó a fraguarlas. No sólo es una actriz extraordinaria, sino que, en su naturaleza de escritora, se yergue como un fuego inesperado e inacabable.
Su blog (Algo conmigo), en la prestigiosa plataforma Instyle.es, es un deliberado canto al buen gusto y a la poesía hábilmente encorsetada en la prosa periodística. Es imperdible. Entre reflexiones, curiosidades y entrevistas, la Rubia Fatal nos envuelve en su mundo, en el que son irredentas la falta de estética y la desconsideración. Definitivamente, el Mundo de Ángela Cremonte, es un dechado de portales luminosos que comunican y perfuman con sofisticación, sutileza e irreductible fatalidad, a través de la belleza. Vean sino (disfruten) de su cuenta de Instagram, donde la semiótica visual impacta, asombra y reconforta.
Tal vez sean solo ideas arbitrarias, señales de subjetividad que la abrazan desde mi perspectiva. Pero no lo creo.
Aquí es cuando me permito volver al primer párrafo de esta breve editorial, donde dejándome llevar por la embriaguez de la cavilación new age; expresé: ´cada semilla que dejamos en el universo, dice más de nosotros que cualquier declaración expresa´.
Tal vez, Angela (Angie, como me tomo el atrevimiento de decirle cada vez que nos comunicamos) tal como la conocemos, sea solo un carácter más en esa dama de los mil rostros que nos enamora en cada acto, conforme a la escena infinita que nos propone con su sonrisa.
Sólo hay que activar otros prismas para redescubrirla, los colores de su alma (siempre en compossê) terminarán prevaleciendo.
Háganme caso, aprendan a leerla, es maravillosa.
Fernando Quiroga
Argentina, Octubre de 2020
Particularidades de una actriz que nos sorprende con su creatividad sin fin.
Fernando Quiroga